Guía

¿Qué es la Metadata del SAT y cuándo conviene usarla en lugar de los XML?

Qué contiene el archivo resumido que entrega el SAT, en qué se queda corto frente al XML y para qué tareas es la mejor opción.

Cuando pides una descarga masiva al SAT puedes elegir entre dos cosas: los XML completos de tus comprobantes, o la Metadata. La Metadata es un archivo de texto plano con un renglón por comprobante y unos cuantos datos de cada uno — el resumen, no la factura.

Suele descartarse por eso mismo, como si fuera la versión pobre del XML. Es al revés: son herramientas para trabajos distintos, y hay tareas en las que la Metadata es la única que funciona.

Qué trae exactamente

Folio fiscal
El UUID del comprobante.
Datos del emisor
Quién lo expidió.
Datos del receptor
A nombre de quién.
PAC
Quién lo certificó.
Fecha de emisión
Cuándo se generó.
Fecha de certificación
Cuándo se timbró.
Monto
El total, sin desglose.
Efecto del comprobante
Si es ingreso, egreso, traslado, nómina o pago.
Estatus de cancelación
Si sigue vigente o fue cancelado, con la fecha de cancelación.

Y eso es todo. No trae conceptos, no trae el desglose de impuestos, no trae método ni forma de pago, no trae complementos. Si necesitas cualquiera de esos datos, necesitas el XML.

Las tres cosas para las que es mejor que los XML

1. Ver qué comprobantes están cancelados

Este es el argumento decisivo, y casi nadie lo menciona. El servicio de descarga masiva no entrega el XML de un comprobante cancelado: si tu consulta los abarca, devuelve un mensaje de rechazo en lugar de los archivos.

La Metadata sí los lista, y trae su estatus de cancelación en una columna. Es decir: para saber qué se canceló, la Metadata no es la alternativa cómoda — es la única vía. La guía de cómo saber si un CFDI está cancelado desarrolla los estatus y qué hacer con cada uno.

2. Revisar periodos largos

El SAT limita cuántos elementos entrega por solicitud, y el tope de la Metadata es cinco veces el de los XML. Un ejercicio completo que en XML tendrías que partir mes por mes puede caber en muchas menos solicitudes pidiendo Metadata.

Eso importa más de lo que parece, porque las solicitudes por criterio se agotan: cada partición que te ahorras es una solicitud que conservas.

3. Saber qué te falta

La Metadata es el inventario de lo que el SAT tiene registrado a tu nombre. Cruzar esa lista de folios contra los XML que ya tienes archivados es la forma directa de encontrar huecos: comprobantes que un proveedor emitió y nunca te llegaron, o que se perdieron en una descarga incompleta.

Metadata primero, XML después

Pedir Metadata primero para tener el panorama del periodo y detectar cancelados y faltantes, y solo después pedir los XML de los meses donde efectivamente hay algo que revisar a detalle. Es más rápido y consume menos solicitudes.

Cuándo no te sirve

Todo lo que dependa del contenido de la factura necesita el XML. La Metadata no alcanza para:

  • Calcular impuestos o separar el IVA acreditable — no hay desglose.
  • Revisar qué se compró — no hay conceptos ni claves de producto.
  • Distinguir PPD de PUE o rastrear complementos de pago.
  • Cualquier reporte de nómina, retenciones, combustible o vales, que viven todos en complementos.

Qué haces con el archivo una vez que lo tienes

La Metadata llega como un archivo .txt, y abrirlo tal cual en Excel es donde empiezan los problemas: el asistente de importación suele convertir los folios a notación científica y recortar ceros. La página de cómo convertir la Metadata a Excel explica el proceso paso a paso.